Hacia una nueva cultura jurídica

Por Miguel Angel Villalobos Caballero

Hacia una nueva cultura jurídica

A propósito de la aplicación progresiva del Nuevo Código Procesal Penal en nuestro país (falta en algunos lugares o regiones su implementación) se están llevando a cabo diversas capacitaciones sobre destrezas de litigación oral para fiscales, jueces, abogados y profesores no solo en el terruño sino en el extranjero a mencionar en Chile, Colombia y otros, inclusive en los Estados Unidos de Norte América.

En este último país anotado, tuve la oportunidad en el mes de Febrero del año 2010 de realizar estudios en la Academia de Destreza en Litigación de la California Western School of Law San Diego California Estados Unidos, en la que básicamente en dicha institución se capacita sobre los juicios orales en los discursos de apertura y clausura, el interrogatorio directo y el contrainterrogatorio, allí diversos profesionales (de América Latina) dieron sus puntos de vista y tomaron en cuenta sus respectiva legislaciones a efecto de mejorar el sistema de justicia.

En la que luego de acabado el evento me hizo reflexionar si realmente este nuevo cambio o movimiento de reforma procesal penal (Adversarial, acusatorio, contradictorio, garantista, etc) que se da en diversos países de habla hispana  (cambio del sistema inquisitivo a uno garantista) ¿es lo más adecuado para los hispanos?

Pienso, que sí, por diversas razones, entre ellas, el final del sistema inquisitivo para la mayor parte de países en Latinoamérica: donde el investigado o procesado era considerado en el sistema inquisitivo un individuo y no una persona humana; como si se le tiene (o se tiende a ello) apreciado actualmente (garantista), en la que todo procesado goza de una serie de garantías fundamentales paralelo al respeto de sus derechos humanos en el proceso penal (inclusive en la investigación preliminar).

Otra razón, la sujeción del proceso a plazos determinados o al menos la preocupación por ellos, a fin de que ya no sean eternos y sin control alguno; penoso fue el sistema en el Perú, en la que los plazos de una investigación o proceso penal duraba años y años, esto además de generar impunidad (por las prescripciones penales) era antihumano y antijurídico desde todo punto de vista, porque a nadie en un Estado Democrático y de Derecho debe hacérsele esperar mas allá de un termino prudencial para saber finalmente, si es declarado inocente o culpable (sadismo o inoperancia del sistema).

Otra razón, la real valorización de la prueba, a fin de que las condenas no estén basadas en subjetividades y de manera imperdonable se cometan injusticias, así por ejemplo, en la estructura del juicio oral norteamericano, tenemos:

a) la apertura (un inicio),

b) la presentación de pruebas: testimonial, documental, pericial, material, etc. (parte media),

c) clausura (un fin)

d) la decisión (la sentencia).

Aquí, la sentencia condenatoria será en merito a una verdadera valorización de las pruebas, pruebas que no den lugar a ninguna duda sobre el hecho y la responsabilidad penal del imputado o procesado, por que si esto no se garantizase… ¿Qué sentido tiene ir o mudar de un sistema procesal penal a otro?

Otra razón, el hecho de tener vigencia un sistema procesal penal contemporáneo, donde se desplaza lo inquisitivo, lo secreto, lo escrito por incorporar básicamente la oralidad, la publicidad y la inmediación; sobre la oralidad tenemos que en nuestro país es quizás lo mas resaltante como cambio procesal, por cuanto en las Facultades de Derecho no enseñan a ser oradores, ni interrogadores, ni contrainterrogadores, ni ha presentar a un testigo o desacreditarlo si fuese el caso, ni ha sustentar una teoría o hipótesis del caso, ya sea como fiscales o como defensores, solo nos han enseñado la Ley; situación que no impide que cada cual se autocapacite y consiga las destrezas en litigación.

Esto de la oralidad, a mi entender, es pura practica, puro ejercicio, así por ejemplo he observado a los estudiantes de Derecho en las capacitaciones que he realizado con ellos sobre juicio oral durante años, que han entendido que un juicio oral no es para oradores, ni para actores, sino para los profesionales del Derecho que se saben su caso cien por ciento (en un caso no se improvisa, ni se inventa, es mas deben defender con ética y legalidad), por lo tanto entienden el o los tipos penales, los hechos, las pruebas y llegan a una conclusión y deben saber exponerlos oral y públicamente conforme a ley.

Otra razón, la eliminación de la alta carga procesal, y la mejor manera de reducir la carga procesal (porque la carga cero es un mito y no una realidad), es que en el proceso penal contemporáneo, el fiscal debe ser consciente y prudente de que los casos que lleve a juicio oral tengan una buena probabilidad de tener éxito, por ejemplo, ya no tener una acusación formal sino una sustancial; esta última por definición de la Ley Orgánica del Ministerio Público se da si las pruebas actuadas en la  investigación policial y en la instrucción lo han llevado a la convicción de la imputabilidad del inculpado; otras formas de reducir la carga procesal es la buena utilización del principio de oportunidad, la conclusión anticipada y otros mecanismos procesales, que deben ser de dominio de las partes, en especial de los abogados defensores, por cuanto si son conscientes de que no van a tener éxito con un caso, es preferible auxiliarse por los mecanismos ya mencionados a fin de terminar un caso en forma legal y breve.

Todas estas razones que he mencionado para la aceptación extendida del cambio procesal penal del sistema inquisitivo a uno garantista por parte de Hispanoamérica, necesariamente implica un cambio de mentalidad, para generar una nueva cultura jurídica, por lo que cabe la siguiente pregunta: ¿estamos preparados para este cambio cultural jurídico?

Aún, no estamos preparados mentalmente, por cuanto si bien existen en diversos países hermosas legislaciones adoptando las corrientes procesales penales mas garantistas del mundo, estas no son suficientes para lograr el cambio real que se necesita en materia de justicia, para que está sea rápida, justa, positiva y transparente.

Ya a lo largo de la presente obra he analizado y explicado en los diversos ensayos, que el fenómeno de la Justicia como sistema jurídico tiene varias dificultades, entre ellos, el mismo sistema, que es codificado y positivista, así sería saludable como miembros de este sistema jurídico actual, preguntarnos con sinceridad en relación a la diversidad de otros sistemas jurídicos: ¿Si el nuestro es el mejor o debe aprenderse de otros sistemas jurídicos?, entendiendo que nuestro sistema codificado, por ejemplo en lo penal, durante muchísimos años, ha estado ideologizado por un sub sistema, llamado inquisitivo y que ahora quiere sumergirse en otro denominado garantista o adversarial, o preguntarnos igualmente, si el caso adoptamos otro sistema, por ejemplo el anglosajón, con su jurisprudencia y utilización de jurados ¿Cómo sistema jurídico por fin seremos  más eficientes?

Antes de responder a estas inquietudes gnoseológicas, recordemos para precisar mejor que, hay básicamente dos grandes sistemas jurídicos: el codificado (basado en códigos por materia, así el Código Penal, el Código Procesal Penal, etc.) y el anglosajón o common law (que utiliza la jurisprudencia, como fuente de derecho, basado en el análisis de las sentencias judiciales), existen otros más, como referencia a saber, el derecho religioso o confesional (derecho canónico, el islámico) y el derecho consuetudinario; luego, para tratar de llegar a una respuesta a las preguntas; también habría que construir un concepto de lo justo y de lo injusto, por cuanto lo uno no puede estar separado de lo otro; así lo injusto por definición de la Real Academia Española, es lo no justo; y, lo justo en el mismo diccionario significa que se obra según justicia y razón, llevado para su debido entendimiento al plano practico o vivencial, es decir desde el sentir o percibir de las personas, para una persona algo será justo o no si aquel sistema jurídico le hace sufrir o no (por ejemplo una acusación fiscal sin pruebas o una sentencia condenatoria sin fundamentación u argumentación, es algo que perjudica, que hace sufrir por la tanto la sensación percibida por el ciudadano es la mas nociva), así, interpretando racionalmente desde el punto de vista mas practico que abstracto, “lo justo” será aquello que no hace sufrir o sentir incomodo a alguien o a un grupo o a una sociedad y que va conforme a la razón (consideramos que se puede considerar algo justo, si lo que se pretende es hallar o encontrar la verdad, o a los responsables o el imponer la sanción que corresponda respetando el procedimiento  y la ley); pero para que se de lo justo en el Derecho (Es el problema del lenguaje en el Derecho, que por mas que parece claro, no lo es, siempre hay que recurrir a la interpretación) a su vez se necesita que el sistema sea asimismo, “igual”para todos, por ejemplo, en el proceso penal debe existir igualdad de armas, si yo puede entrevistarse como fiscal con el Juez, también lo podrá hacer el defensor; si el fiscal puede hacer uso de la palabra por un tiempo razonable o presentar testigos o ofrecer pruebas, consiguientemente también lo puede hacer el defensor, etc. Por lo tanto el sistema penal no solo se convierte en igualitario sino que tiende a lo justo también.

Igual pasa en el plano más macro de la llamada justicia social, en la que al existir igualdad de derechos para todo habitante sin importar su origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición humana o de cualquier otra índole, también se apuntaría a una verdadera justicia.

Consecuentemente, y ya respondiendo a las preguntas, pienso que nuestro sistema codificado por la manera de ser que tiene el hispano, sus sentimientos, sus costumbres, su concepción del mundo y otros, y pese a los miles de problemas que existen en el sistema (altos índices de criminalidad, desorganización institucional, problemas democráticos, etc.), es el mas adecuado para solucionar nuestros conflictos y problemas, precisando que el problema en nuestro sistema jurídico no es tanto de ley o de leyes sino de los hombres y sus principios.

Pero, si se pretende un sistema de justicia, que realmente sea “justo” (justicia), “igual”, yo agregaría que también sea seguro (seguridad jurídica) y ordenado (orden jurídico), pregunto y reflexiono:

¿Por que hay tanta resistencia al cambio dentro del sistema penal de lo inquisitivo a lo garantista por parte de ciertas personas o instituciones o sociedades?

Me atrevería a decir, por la naturaleza humana de ciertas personas que luego de identificarse como son, se agrupan, se protegen y se organizan (como lo hace el crimen organizado) para ir contra la Paz, el Bienestar Común, la Solidaridad, la Cooperación, la Libertad, sus naturalezas humanas están basadas en la envidia, la codicia, la mentira, la arrogancia, el poder absoluto, la crueldad, la indiferencia y en algunos casos en el desorden mental, situaciones que se dieron desde el inicio de la humanidad y que se perpetua y perpetuara en algunos humanos o sociedades como una marca o estigma, de lo pendenciero que puede ser lo humano.

Por lo tanto, hay que generar dentro del cambio de mentalidad o cultura de las personas y de los pueblos la adquisición de valores, ya existentes y mencionados alguna vez por Aristóteles, como son las virtudes éticas (fortaleza, templanza, justicia) y las virtudes dianoéticas (sabiduría y prudencia) a fin de dominar la parte irracional del ser, para lo cual hay que autoeducarnos en los valores y tener buenos hábitos o costumbres a fin de lograr ser buenas personas.

Pero, para saber de los cambios de mentalidades o culturales en un determinado sistema jurídico o social, nos provoca una serie de ideas, de índole política, social, económica, antropológica, etc., con respuestas que quedan en el plano de la reflexión, porque finalmente la filosofía a diferencia de la Ciencia solo le queda especular o meditar, y aunque lo haga racionalmente y metodológicamente (como lo exigen los rigurosos) siempre será mas un especular, un sugerir, más  que un asegurar algo.

Por ejemplo, cuando acudí a la capacitación en San Diego – California USA, nos hicieron una pregunta a todos: ¿Cual es su interés en el curso en Estados Unidos? En efecto a muchos nos movió de nuestros países hacia allá, el saber sobre los cambios procesales penales, o saber por el sistema de jurados, o porque éste sistema funciona, como funciona.

En la que paradójicamente un ponente, explico o así lo entendía que el corazón del sistema de Estados Unidos es el pueblo, por lo tanto el sistema de justicia norteamericano esta destinado a fallar y es mejor que falle el pueblo.

El caso de que en Norteamérica exista la figura del “Juez” o el de “los jurados” es tan valido y vigente, en la que para soltar o condenar solo importa lo que quiere el juez, lo que quiere el Jurado y sobre esto tanto el Fiscal como el Defensor se preparan en las técnicas de litigación oral, así, a manera de referencia de algunos temas que se nos explico, tenemos:

Como presentar:

El alegato de apertura; Es un anuncio general que se hace, aquí el abogado tiene que lograr dos cosas, primero: la debida comunicación con los juzgadores, a fin de establecer credibilidad; segundo: Darle al juzgador un mapa de lo que va a escuchar (declaraciones de testigos, pruebas, etc.); es importante anotar sobre este tipo de alegato, el tener mucho cuidado con la apertura, en la que lo que se ofrece, se cumple; así,  en el caso del testigo (a diferencia de nuestro sistema, se puede ofrecer al procesado o la victima también como testigo en la que la misma se encuentra bajo juramento con las consecuencias de ley), como acreditarlo o desacreditarlo (esto último no significa  enlodar al testigo o al perito, es solo hacer que su testimonio pierda veracidad);

El alegato de clausura: Es como presentar las pruebas, como hacer vencer su teoría del caso, en la que es recomendable hacerlo rápido, sin aburrir, enlazando el delito, el hecho, las pruebas y la conclusión, es la etapa del juicio oral, donde las partes debe hacer creíble toda su historia o  teoría del caso que se llevo al proceso penal ya sea como fiscal o ya sea como defensor.;

Como proceder en el interrogatorio directo: Aquí se toma un testigo y se debe saber con anterioridad cuales son las metas con ese testigo, el testigo es la “estrella” y debe decir la historia y no el Abogado como en el alegato de apertura; hay que preparar al testigo (lo que no significa que mienta o decirle que va a decir o como la va a decir) y no practicar con él; un verdadero abogado eficaz ya sabe de antemano la respuesta a la pregunta que va a formular, de lo contrario no esta bien preparado para llevar su caso.

Como proceder en el contrainterrogatorio: Es un derecho fundamental para llegar a la verdad y tiene por meta: debilitar o desacreditar a la otra parte.

Creo que finalmente es necesario complementar la pregunta sobre mi breve estancia en los Estados Unidos para los estudios allí realizados, en la que no acudí a dicho país no solo por razones de saber sobre los cambios procesales penales, sino, además, por mi interés en reflexionar y dialogar conjuntamente con otros latinoamericanos ¿Si los cambios procesales penales contemporáneos que se están dando en nuestros países, apuntaban, hacia la Justicia, la Impunidad, la verdad o la Seguridad Jurídica?; en la que teóricamente y probablemente (hay que espera las estadísticas cada cierto tiempo en cada país) la respuesta por el momento, es que los cambios aludidos apuntan más hacia la Seguridad Jurídica.

No esta demás decir que, sin un compromiso moral serio por parte de todos nosotros a fin de lograr el cambio real que necesita la justicia peruana o hispana, todo esfuerzo (aún con grandes esfuerzos económicos en edificios para las cortes de justicia, tecnología avanzada, capacitaciones, buenos sueldos, etc.) de la reforma judicial será superficial y eso ya no podemos permitirlo, porque toda desorganización de la justicia en el fondo permite la organización del crimen, por consiguiente, toda desorganización o eliminación del crimen en nuestra sociedad será la organización de la justicia. (*)

Extraido de mi obra: "El Derecho como reflexión filosofica"
(Lecturas de artículos, opúsculos, ensayos yotras disquisiciones)
Editorial El Renacer. Primera Edición, Octubre de 2010.

Miguel Angel Villalobos Caballero
Fiscal Superior en lo Penal (Perú)
Miembro de la Asociación Internacional de Fiscales
Profesor de Litigación Oral.