¿Quiénes somos?

ACCESO: Abogados Creativos Colaborando para Encontrar Soluciones Optimas


ACCESO Capacitación es un programa académico y sin fines de lucro dirigido a los abogados de países Latinoamericanos que se encuentran en una etapa de implementación y consolidación de un sistema penal oral, acusatorio y adversarial, y en donde sus operadores necesitan capacitación en los nuevos procedimientos y destrezas en esta fase de transición para fortalecer el estado de derecho.

Por 20 años, California Western School of Law ha preparado en abogacía oral a miles de jueces, fiscales, defensores, ministros de justicia, funcionarios judiciales, docentes y estudiantes de derecho de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

ACCESO Capacitación ofrece actividades de capacitación de destrezas de litigación oral en cursos básicos, avanzados y especializados, cursos de abogacía en relación con la prensa, cursos de solución alternativa de conflictos, protección de derechos intelectuales, entre otros.


Los primeros años.

Los últimos cinco años de la década de los noventa en Temuco, Chile, fueron muy activos. Varios abogados de la zona se entusiasmaron con los vientos de cambio, que venían de la mano de los primeros anuncios de una gran reforma al proceso penal en su país. Decididos a colaborar en su establecimiento, se reunían en distintos lugares a leer los proyectos e imaginar cómo esas normas, tan lejanas a lo que consideraban su cultura jurídica, iban a funcionar. Todos ellos ejercían en materia penal, por lo que suponer que los actuarios, el secreto, el sumario, los expedientes que podían a llegar a tener tomos y tomos, podrían llegar a desaparecer. Era un poderoso atractivo para comprometerse con los cambios.

Esperaban tener un proceso penal con una verdadera etapa de prueba, que en ese momento no era necesaria. Todos los antecedentes que podía evaluar el juez que dictaría la sentencia, ya estaban en el expediente, introducido y registrado desde la etapa del sumario. La actividad de defensa no podía ir mucho más allá que pedir algunas diligencias, a ciegas –por el secreto del sumario–, y luego contestar la acusación, casi siempre fundando la esperanza de revertir la decisión del juez, mediante la interposición de un recurso de apelación, única posibilidad de obtener que un tribunal distinto, oyendo argumentos orales, dictara una sentencia distinta.

La motivación que los impulsaba era muy grande, lo que llevó a organizar muchas actividades. Invitaron a todos quienes trabajaban en la ciudad de Santiago en la redacción de los proyectos de ley necesarios para la reforma a exponer en seminarios y charlas. Trabajaron con los insumos que ellos les daban, tratando de hacer llegar observaciones a los proyectos, luego de ser debatidas arduamente en reuniones que sostenían en diferentes horarios.

En esa época, Claudio Pavlic era consejero del Colegio de Abogados de Temuco, y más de la mitad del tiempo de cada sesión, durante por lo menos dos años, fue dedicada a tratar temas de la reforma y organizar actividades relacionadas con ella. Esto provocaba justificados reclamos de otros consejeros que querían llevar el trabajo del consejo a otros temas.

Incluso organizaron viajes al extranjero. El año 1996, en septiembre, viajaron a Buenos Aires para ver los juicios orales recientemente instalados en la Capital Federal, de la República Argentina. Fueron 14 personas entre abogados, jueces y Ministros de Corte. Los recibieron las autoridades de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires quienes con mucha amabilidad diseñaron un programa de visitas para aprovechar del mejor modo el escaso tiempo que disponían. En esa ocasión, presenciaron por primera vez un juicio oral y público, y les impresionó ver a un policía contestando un contrainterrogatorio de un defensor, cuestión muy impactante para sus experiencias en el proceso penal de esa fecha.

También se hicieron presentes como abogados de la región de La Araucanía en la discusión parlamentaria destinada a decidir, entre otras cosas, cuáles serían las regiones en las que se iniciaría la reforma procesal penal en Chile para mostrar el avance que tenía el mundo jurídico de su región en relación con la reforma, con la misión de obtener que su región fuera una de las designadas. Organizaron un viaje relámpago a Valparaíso para entregar a los integrantes de la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado un documento que indicaba todas las actividades que la comunidad jurídica de La Araucanía había venido realizando para apoyar el desarrollo y concreción de la Reforma Procesal Penal en Chile.

Entre estas actividades, dos profesoras de Estados Unidos los visitaron en el año 1997 para mostrarles que en ese país existían programas académicos especialmente dedicados a la enseñanza de las destrezas de litigación oral y que podían aprender a trabajar en ese nuevo escenario, tan deseado como inquietante para todos. Rápidamente propusieron la organización de un curso que gracias a la iniciativa de Ángel Valencia, en esa época, Director de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica de Temuco, y por supuesto de Janeen Kerper y de Laura Safer, las dos expositoras y que luego fueron las instructoras. Ellas, durante el primer curso de litigación oral impartido en Temuco y en Chile, dejaron muy claro cómo los abogados debían entrevistar a sus representados, cómo ordenar los antecedentes del caso para poder construir alegaciones de apertura, les dieron herramientas para preparar un interrogatorio directo de testigos o peritos y luego controlar a testigos y peritos de la contraparte con el contrainterrogatorio y, finalmente, la mejor forma de hacer y de exponer una alegación de clausura convincente.

Al finalizar esa semana de abril de 1998, el entusiasmo los desbordaba. Ya tenían las primeras nociones de lo que sería un juicio oral y aunque no tenían idea, salvo las regulaciones procesales del proyecto de Código Procesal Penal, cómo llegarían a esa etapa después de una etapa preliminar real. Ninguno de ellos tenía claro cómo sería efectivamente una audiencia de control de la detención y formalización o una audiencia de preparación de juicio oral. Pasarían casi tres años hasta que pudieran participar en una de verdad. Ni siquiera tenían claro el rol que jugarían como intervinientes en el nuevo proceso.

Durante el año 1998 se dieron los primeros pasos para crear Proyecto ACCESO. Janeen Kerper, nuestra recordada profesora –prematuramente desaparecida como resultado de una cruel enfermedad–, le encargó a James Cooper, profesor de la California Western School of Law, viajar a Chile para evaluar la forma de enfrentar la necesidad creciente de capacitación en materias de destrezas de litigación oral que se presentaría en Chile. Este esfuerzo de organización permitió la creación de Proyecto ACCESO el cual superó la idea original, no solo en su ámbito de acción, sino también en los temas a los que se avocaría. Fue así que se incorporaron actividades en un rango más amplio que la sola capacitación en destrezas de litigación oral. Por ejemplo, el tema de la difusión de las reformas para la ciudadanía en general como una forma de potenciar el Estado de Derecho. Esto llevó a crear programas especializados para niños, jóvenes e indígenas. Se prepararon materiales que incluyeran el lenguaje y códigos culturales de los destinatarios de la información. En el tema indígena pronto se incluyó también la interculturalidad y la negociación intercultural. En el ámbito de la litigación también se incluyeron actividades anexas como la instrucción para instructores y la relación de los litigantes con los medios de prensa. Más adelante se abordaron otros temas como Propiedad Intelectual y los Tribunales de Tratamientos de Drogas, estos últimos, con la especial participación de Laura Safer en el programa piloto de Valparaíso y la organización de una conferencia internacional, la primera en Chile.

Desde el inicio se advirtió que la misma necesidad de capacitación de destrezas de litigación oral eran necesarias en otros países de América Latina, ya que muchos de ellos habían iniciado sus procesos de reforma, siguiendo los impulsos de muchos académicos de derecho procesal, que incluso habían redactado un Código Procesal Penal Modelo para Iberoamérica.

Aún antes del lanzamiento oficial de Proyecto ACCESO en 1999, y cuando ya se habían realizado varios cursos en Chile, ya se hacía el primer curso de Proyecto ACCESO en Managua, Nicaragua, a cargo de las profesoras Janeen Kerper y Laura Safer. Así se fueron extendiendo las actividades de capacitación y de formación de nuevos instructores en cada país. En Costa Rica con un curso al que asistieron incluso alumnos desde Chile, posteriormente se realizaron cursos en Ecuador, Paraguay, Bolivia, Perú, Argentina, México y también en Estados Unidos. Cada año se realizan varios cursos de ACCESO Capacitación en la California Western School of Law de San Diego, con un programa en español dirigido a colegas de toda América Latina, el cual sigue sumando abogados capacitados por esta iniciativa nacida en una ciudad del sur de Chile.

Taller de Abogacía Oral, Colegio de Abogados, Costa Rica - Septiembre 2001


Proyecto ACCESO hoy día.

Durante los primeros años de Proyecto ACCESO se solía entregar el servicio de capacitación en los países de los alumnos. En los últimos años, la capacitación ha continuado, pero los alumnos ya vienen a San Diego, California, a tomar cursos que se ofrecen por medio de ACCESO Capacitación. El anfitrión, California Western School of Law, sigue el mismo modelo creado por Janeen Kerper, Laura Safer, y los discípulos de ellas, como Lilia Velasquez, Michael Mandig, Claudio Pavlic y Ángel Valencia. Muchos más formadores han subido al equipo y siguen invirtiendo su tiempo y corazón en el esfuerzo.